diumenge, 18 d’abril de 2010

La Unió busca els intèrpretes i traductors de l'Europa del demà


Aitor Hernández-Morales | Madrid

La Unión busca a los intérpretes y traductores de la Europa de mañana 




Interpretar para Europa. | PE
El vicepresidente Miguel Ángel Martínez (centro) presenta la 
iniciativa. | PEEl vicepresidente Miguel Ángel Martínez (centro) presenta la iniciativa. | PE
  • La Unión Europea reconoce 23 lenguas oficiales en la actualidad
  • El coste total en 2008 fue de poco más de 50 céntimos por ciudadano
"La interpretación en la Unión Europea, y en particular en la Eurocámara, es un milagro". Así calificó el vicepresidente del Parlamento Europeo, Miguel Ángel Martínez, la labor de traducción dentro de las instituciones europeas, la cual tira de más de 2.000 traductores y 800 intérpretes cada día. "El milagro es que funcione. Cada uno habla en su idioma, y por la buena labor de nuestros profesionales, logra también escuchar en su idioma todo aquello que pronuncian los otros".
Sin embargo, el 'milagro' que hace posible la comunicación dentro de las organizaciones europeas corre peligro: en los próximos 15 años se prevé que se jubile un 18% de los intérpretes actualmente al servicio de la Unión. "Si no empezamos a reforzar la labor de traducción ahora, el día de mañana tendremos difícil satisfacer las necesidades de una Unión en proceso de expansión continua", explicó la directora general de Interpretación del Parlamento, Olga Cosmidou, durante una rueda de prensa en la sede de las instituciones europeas en Madrid.
Por este motivo las instituciones europeas en Madrid han lanzado una nueva iniciativa, Interpretar para Europa, que apuesta por fomentar la profesión de intérprete y concienciar a los jóvenes europeos para que estos se formen en este ámbito.
"La labor de intérprete es bella, y clave en estos momentos. En tiempos de guerra las armas deciden quienes salen como vencedores; en tiempos de paz, tal y como disfruta Europa en la actualidad, el futuro se decide mediante las negociaciones. Los traductores son esenciales para lograr todo esto, y son testigos directos de todos los grandes acuerdos diplomáticos", dijo Cosmidu.
Actualmente la Unión reconoce 23 lenguas oficiales, lo que hace que existan 506 combinaciones lingüísticas posibles. Los intérpretes son convocados para asistir en todas las sesiones y reuniones de las comisiones de la Eurocámara, trabajan en las delegaciones, ayudan en las cumbres políticas, conferencias de prensa... Como tal, hay un nutrido grupo de funcionarios, y más de 3.000 intérpretes 'freelance', siempre al servicio de las instituciones europeas.

¿Gasto excesivo?

Los más críticos del multilingüismo dicen que la Unión se desgasta con tantas lenguas oficiales; el coste total de los servicios de interpretación para las 18.000 reuniones celebradas en las instituciones europeas en 2008 fue de 240 millones de euros al año. Martínez, sin embargo, rechazó que éste sea un precio excesivo para una herramienta tan importante.
"El coste total sale a menos del 1% del presupuesto general comunitario y, como mucho, es equivalente al coste de un café por ciudadano europeo. Sin embargo, el valor de la traducción es infinitamente mayor al coste".
"Algunos llegan a decir que se debe imponer una lengua única. Claro, los únicos que proponen esto son los que creen que la lengua suya debe ser la que domine dentro de la Unión".
"Nunca proponen que se adopte el idioma del vecino. En esto, debo decir que algunos Estados miembros lo proponen más que otros, motivados por tradición histórica como lingua franca; ciertamente, a muchos nunca se les ha ocurrido. Nunca me ha propuesto un Estonia que la suya debe ser la lengua de los Veintisiete".
Cosmidu hizo eco de la opinión del vicepresidente. "Algunos dirán, '¿por qué no hacerlo todo en esperanto?' Pues, porque los idiomas son la identidad, la cultura, la ideología, el espejo del alma del pueblo. La Unión no se puede someter a una dictadura lingüística".

Apuesta por una nueva generación

Ante ello, la apuesta de las instituciones es clara: reclutar los traductores e intérpretes de la UE de mañana. "Necesitamos reforzar los idiomas que perderemos así se van jubilando los 'históricos' del servicio, y preparar las lenguas de quienes pronto se incorporarán en la Unión", dijo Cosmidu.
Añadió Martínez, "Tenemos que tirar mucho del relay -la traducción desde el inglés, en vez de la lengua original- para muchas de las lenguas del Este, las cuales están muy descuidadas actualmente".
Para trabajar como intérprete en las instituciones europeas es necesario adquirir la formación universitaria relevante -sea mediante estudios formales de licenciatura o mediante un posgrado- y dominar unos tres idiomas, además del propio. Para lograr la acreditación interinstitucional se tiene que aprobar un examen, según el cual se evaluarán las capacidades de interpretación consecutiva y simultánea del candidato.
Para ser funcionario se ultiliza un procedimiento de concurso-oposición, lo cual permite garantizar que todos puedan optar en igualdad de condiciones. Los intérpretes externos, o freelance, son contratados en calidad de autónomos y no tienen que ser ciudadanos de la Unión.
"Estamos negociando con universidades, escuelas, Gobiernos para que todos pongan su peso detrás de esta iniciativa. El multilingüismo es una parte esencial de la Unión. Tenemos que hacer todo lo posible para asegurar que este servicio tenga capacidad de cumplir las necesidades de los europeos".

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